Al exterior de la actual población se sitúa la torre atalaya de San Bartolomé de la Torre, sobre un terreno elevado que domina una posición estratégica de las vías de comunicación de la cuenca minera del Andévalo occidental y de la Sierra, en la provincia de Huelva. Los investigadores señalan que se construyó entre los siglos XIII y XV, contexto histórico que coincide con las guerras entre Portugal y Castilla y León, así como con los conflictos señoriales.
La delimitación de Alfonso X en 1267 incluye al actual territorio de San Bartolomé de la Torre en el término de la villa de Gibraleón, vinculada al reino de Niebla. Será en 1306 cuando Gibraleón se convierta en señorío, en manos de Alfonso de la Cerda, nieto del mismo Alfonso X, tras renunciar a sus derechos sucesorios a la corona de Castilla y León.
La política de los reyes era la cesión de territorios a terceros para facilitar la repoblación y su defensa, creando una figura jurídica, fiscal, política y económica, el señor, cuyo interés era potenciar su propio poder entre el concejo y el rey. Este hecho describe las disputas entre el señorío de Gibraleón y el reino de Niebla, y la función clave de estos elementos defensivos que debieron de servir para la vigilancia del territorio, el control de los caminos, y la delimitación entre las respectivas jurisdicciones.
La construcción es de planta cuadrada, apoyada sobre un zócalo de sillares sobre el que se levantan las paredes de tapial, limitadas en las esquinas por hiladas de ladrillos. Se han registrado dos cuerpos de altura en el interior del edificio. Este modelo constructivo coincide con otras fortificaciones de la zona, como el denominado castillo de la Nicoba en San Juan del Puerto, cuyo emplazamiento coincide con los antiguos límites jurisdiccionales de Niebla, Gibraleón y Huelva.
El edificio se restauró entre finales de los años ochenta del siglo XX, con el objetivo de consolidar sus muros, reinterpretando los elementos que faltaban de la construcción original. Fue objeto de una intervención arqueológica, cuyos materiales recuperados ofrecieron una cronología de época bajomedieval, con influencias almohades.
BEDIA, J. y TEBA, J.A. (1987), “Informe arqueológico: un corte estratigráfico en la Torre de San Bartolomé (Huelva)», Anuario Arqueológico de Andalucía, 1986. Vol. II, Sevilla, pp. 155-160.
CARRIAZO RUBIO, J.L. y MIURA ANDRADES, J.M. (eds.), Huelva en la Edad Media 20 años después, Universidad de Huelva.
CARRIAZO RUBIO J.L. y CUENCA LÓPEZ, J.M (2004), Huelva, Tierra de Castillos, Diputación de Huelva.
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(*) Imágenes de elaboración propia: Francisco Alvarado Cortés.
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